LA CONQUISTA

Enviado por victor el Mar, 09/08/2011 - 21:00.

Tomo el cuchillo para pelar la naranja que traigo en mi mano izquierda. Antes de empezar me detengo. Un frío recuerdo atraviesa mi mente ¡Ahora temo cortar mis dedos! Llegaron los civilizados en tres cajones de madera que flotaban sobre el Caribe. Trajeron su miseria en los bolsillos. Violaron nuestras vírgenes y mataron a nuestras viejas. Era dulce nuestra piel antes de que sus látigos la hicieran horrible. Nos humillaron hasta sudar. El descanso que teníamos antes, ahora lo hallamos en la muerte, donde su amo no es tan cruel. Acá donde sembrábamos los cultivos tuvimos que usar la tierra para enterrar a nuestros hermanos fatigados. Mi madre en un acto desesperado me montó amarrado a un burro, que golpeó con la poca fuerza que tenia. Las marcas de la soga están aún en mis brazos y espalda. Subieron el oro y otros frutos de nuestra tierra para mostrar a sus reyes que la misión estaba cumplida. Dejaron fantasmas, tierra árida y sus creencias vacías. Trajeron un Dios desconocido para que temiéramos y dobláramos nuestras rodillas lastimadas. Mis ojos jamás volvieron a abrirse por completo, mi frente siempre estaba apretada. Extraño los juegos a campo abierto con mis compañeros. El mismo trueno que dio comienzo a la lluvia que apagó mi hoguera ayer, ha vuelto a sonar. Vuelvo a mi cueva para oler el humo de una pipa recién encendida, eso me hará dormir y olvidar hasta despertar. Dicen que el gran espíritu creador puede perdonar todo, a él también lo odio.