El profeta uruguayo de la desesperanza

David Sosa

Este es el año del centenario de Juan Carlos Onetti. Vargas Llosa recrea su mundo en un libro reciente.

Hurgó, como pocos escritores, en los entresijos del alma humana y sacó a flote sus aristas más oscuras. Fue el profeta de la  pérdida de la inocencia. Hizo del  pesimismo un tratado y entendió bien, lo mismo que  Miguel de Unamuno, el sentido trágico de la vida.

Este es el año del centenario del nacimiento del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti (1909-1994, autor de libros imprescindibles para la literatura latinoamericana como El pozo, La vida breve, El astillero y Dejemos hablar al viento) y por supuesto los homenajes en todas partes no han esperado. El primero  ha llegado de Mario Vargas Llosa, quien le rinde un tributo, esencialmente como lector, con el libro El viaje a la ficción. El mundo de Juan Carlos Onetti (Alfaguara 2008). Dice que el suyo “no es un libro de erudición sino  la lectura personal de una obra  que quedará como una de las más valiosas que ha producido la literatura de nuestro tiempo”.

En él no solo hace un repaso por los libros principales del maestro uruguayo, sino que emprende un viaje fascinante hacia Santa María (el pueblo imaginario creado por Onetti) pasando por una biografía del escritor donde destaca su voraz afición por la lectura desde niño, su etapa de estudiante vago, los mil oficios que tuvo que desempeñar para sobrevivir; también su primer matrimonio con una prima, las primeras colaboraciones periodísticas, la relación con el argentino Roberto Arlt, su encarcelamiento, el exilio.

Pero más allá del libro de Vargas Llosa, el centenario de  un escritor como Onetti -hermético en su vida pública; genio secreto e indisciplinado a la hora de la escritura- puede ser un buen momento para reencontrarse con sus libros... deslumbrarse por primera vez.

Según Marco González, administrador de Mr. Books en Guayaquil, se consiguen obras de Onetti principalmente en Punto de lectura, aunque también en Alianza Editorial, Seix Barral, Cátedra y Siglo XXI. La novia robada, El astillero y Los adioses, son algunas de ellas.

Para Mercedes Mafla, profesora de la Escuela de Lengua y Literatura de la PUCE, estudiosa de Onetti, lo más destacable en el autor de La vida breve es “el hecho de que construyera un mundo paralelo, un mundo posible y que éste ahora tenga la categoría de símbolo. El astillero destartalado de la novela de Onetti es la metáfora más seria sobre América Latina, más aún que el Macondo de García Márquez”.

Mafla piensa que Onetti es un escritor que crea lectores fieles y hasta adictos. “Una vez que uno ha leído al maestro uruguayo es difícil aceptar la ligereza o la frivolidad por más de moda que estén o por más gracia que causen. Onetti no miente y nos lleva muy adentro de las pasiones humanas, de los conflictos morales para recordarnos que hay momentos sin retorno, que la inocencia se va y que el tiempo nos transforma”.

De acuerdo con su experiencia en clase los jóvenes “siguen sucumbiendo al inolvidable impacto que causa la primera lectura de Onetti”.  Una lectura no siempre fácil y a veces insondable. Recuerda Marco González que “en las clases de Mercedes Mafla (sobre Onetti) había alumnos a los que les costó mucho abordar, y mucho más entender, el mundo onettiano”.

Pero como decía José Lezama Lima: en la vida solo lo difícil es estimulante.