Guillermo Pellegrino
El 2009, en Uruguay, será el año de Juan Carlos Onetti, quien nació en Montevideo hace justamente un siglo. En el marco de las celebraciones del centenario, verá la luz un libro de cartas que Onetti envió, entre 1937 y 1955, al académico argentino Julio Payró.
En estas cartas aparece un Onetti muy suelto, discutiendo sobre literatura, pintura y cine. También habla de política internacional, del nazismo, del crecimiento del fascismo y algo del acontecer político de la Argentina (donde vivió entre 1930 y 1934 y entre 1941 y 1955).
El autor de este trabajo es Hugo Verani, ensayista y crítico literario uruguayo. Verani rastreó la correspondencia: 63 cartas, un poema y tres telegramas.
Onetti cuenta en estas cartas el nacimiento de su narrativa, puntualmente de sus tres primeras novelas, escritas en forma paralela a la correspondencia.
Otros aspecto a destacar del contenido de las misivas es, dijo Verani Clarín, el humor de Onetti. "Por ejemplo, cuando con el trabajo en la agencia Reuters su situación económica mejora, le envía un telegrama a Payró, y, entre otras cosas, le dice: "Estoy aburguesándome. Compraré un sombrero".
También hay páginas reveladoras en cuanto a su manera de ver la vida. "Soy un tipo sin relación con el mundo", le dice a Payró después de haber sido abandonado por su segunda esposa. Sin poder enfrentar la situación, se aísla cada vez más y, según le confiesa a su amigo, sólo es capaz "de escribir, escribir, escribir".
La génesis de este trabajo, que se publicará en Uruguay, Chile y México, hay que rastrearla en la admiración que Verani tiene por la figura y la obra de Onetti, la que logró materializar en El ritual de la impostura, una tesis doctoral que es parte indispensable de la bibliografía sobre este narrador. "Me llamaba la atención que Onetti dedicara su primera novela publicada en Argentina, Tierra de nadie, a un crítico de arte del cual no habla nunca más. Hasta que empecé a leer sobre Payró y descubrí que había habido una amistad entre ellos. Así fue que llegué a los hijos de Payró, María Ana y Roberto, quienes conocieron bastante a Onetti por las visitas que le hacía a su padre. Me enteré de que se escribían mucho. Las cartas habían quedado en manos de su viuda, con quien ellos no tenían relación. Luego supe que las había vendido", relata Verani. "Entonces pedí a la Universidad de Notre Dame (Estados Unidos), donde trabajo, que intentara localizar esas cartas. Las hallaron. Estaban en poder de un vendedor de manuscritos y objetos culturales. Y luego fueron adquiridas por un mecenas argentino, ex alumno de Notre Dame, que compra manuscritos y primeras ediciones para la Universidad. Así se inició el trabajo".